
La luna vela los sueños escondida entre las jaras. Luna, lunita de oro, luna, lunita gitana. Los niños juegan al corro mientras la luna morena canta con ecos de plata a la Alhambra y a la vega, al Mulhacén y a Granada.
Entre olivos y zarzales, sueñan Jaén y Cazorla, jugando con la memoria de tiempos inmemoriales. El campo canta su historia con pasión, por soleares. El río sueña con mares y los montes se transforman en océanos de olivares.
Sombras oscuras se enredan entre el esparto y la arena. Las barcas a tierra llegan con la nueva luz del día y una luna blanca vela el sueño azul de Almería, que arropada entre palmeras sigue avanzando sin tregua con la Alpujarra por guía.
Y en Sevilla, reino moro, sueña la Torre del Oro que la Giralda es un broche. Canta la luna en la noche fandangos y seguidillas, para acallar el temor del toro, de los toreros, que lucharán con sus miedos frente a frente, allá en el ruedo.
Destellos blancos y sal, Cádiz, que mira a otro aire, a otro mundo, a otro cantar, y entre sus pinos la luna, se detendrá a descansar, tejiendo redes de seda que en la bahía echará, soñando con pescar perlas para su pelo adornar.
Sonando van cascabeles por plazas y callejones de Córdoba, oro y grana. El Cristo de los Faroles bendice la tarde en calma. Naranjos reverdecidos, jazmines en las ventanas y Luna baña en el río sus ensueños de sultana.
Faro que mira a poniente, una página de gloria,tiene Huelva luna propia, que emite luz a raudales, cuando desnuda aparece sobre los cañaverales, luciendo, como una novia, velos del más fino encaje, salpicados de corales.
Entre montañas y playas, Málaga, dulce y bravía, sueña con un mar en llamas que se propagan al viento, camino de la Axarquía. Gaviotas rizan el agua en la bocana del puerto y una lluvia blanda y fina llena de magia sus huertos.
Con suspiros de misterio, desde Huelva hasta Almería, la luna acuna en silencio los sueños de Andalucía.
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